El pasado viernes veintisiete de mayo el ya mítico Callejeros (Cuatro TV) dedicó el programa al sexo sin contacto. Es decir, al porno en todas sus vertientes y a los espectáculos eróticos.
El programa fue un auténtico quien es quien del porno patrio. Por él desfilaron Yoha, Anastasia Mayo, Torbe, Sophie Evans, Dinio, Rebeca -la del Gran Hermano- y Juani de Lucía, de la Sala Bagdad. Incluso vimos a aquella pareja de simpáticos gallegos, viejos conocidos de la mayoría de telespectadores nocturnos, que recorren España follando y grabando.

Aún contando con este elenco de celebridades, el programa fue algo errático. En algunos momentos daba la sensación de tratarse de un refrito de grabaciones porno, de filmaciones en peep shows y de entrevistas fragmentadas, todo mezclado a lo loco y sin cuidar las proporciones, como en un mal cóctel. Siempre a ritmo de videoclip, como nos tiene acostumbrados el equipo del programa. No había idea, ni discurso, ni un hilo conector claro: ponían a la pornografía, el BDSM, el strippokery el dogging en el mismo saco, con la vaga excusa de que en todos ellos el sentido más importante es la vista. Y es que al parecer éste era el único elemento vertebrador que iba hilando las diferentes escenas más o menos subidas de tono. Medio reportaje erade relleno.

Pero funcionó. Lo triste es que, al final, casi siempre funciona. Sin aportar absolutamente nada nuevo (cabe decir, en defensa suya, que cada día es más difícil sorprender a un público ya veterano y encallecido) el programa consiguió que el espectador aguantase hasta el final. Que no es poco, tratándose de un viernes por la noche. Quedó demostrado, una vez más, que el porno y sus parientes son siempre valores seguros a la hora de planear un reportaje.

|