|
|
Escrito por Jesús García
Domingo, 13 de Febrero de 2011 09:33 |
 |
 |
 |
|
| Roberto Valtueña me brindó la oportunidad hace algo más de un mes (me fue imposible ir a la presentación) de ver un screener de su nueva película, "Hasta que el sexo nos separe", que sale a la venta este mes de febrero. Se trata del eterno proyecto "La Vida Privada de Helena Brasal", que finalmente ha cambiado de nombre. Y la verdad es que "Hasta que el sexo nos separe", independientemente de si nos gusta o no, no es la película que esperábamos de Roberto Valtueña. Entendedme, no es un reproche, es simple y llana sorpresa.

Y es que tras visitar el thriller de tensión en "The Gift" y la acción/ciencia ficción apocalíptica en "Mundo Perro & The Resolution", Valtueña vira hacia la comedia (o tragicomedia) costumbrista. En términos (quizá demasiado simples) de cine convencional, sus anteriores películas eran filmes de Hollywood y esta es cine español. Y de nuevo no uso estas palabras como reproche, sino como definición de un producto, ya que Valtueña nos ofrece una historia contemplativa, sin claro avance narrativo hacia un objetivo o desenlace, sino una historia de personajes. Lo que se nos narra no es una presentación, un conflicto claro y una resolución a la que se llega con un desarrollo con tensión, sino, como muchas veces hace el cine español, una porción de la vida de una persona en la que lo que le rodea pone en jaque su manera de vivir.

Y esta persona es Helena Brasal, interpretada por Lesly Kiss, una actriz porno emparejada con un funcionario algo aburrido y con prejuicios que se obsesiona con un artista que la quiere usar como musa. Helena nos los explica todo a la cámara, rememorando gracias a flashbacks (un clásico en la narración de Valtueña) un pedazo de su vida que le sirve para definirse ante el espectador, para mostrar quién es y reafirmarse ante nosotros.
La película empieza con buen ritmo y un tono desenfadado, presentándonos a la protagonista, a su novio y a su amiga y dejando caer lo que vendrá después. La parte del artista es la más importante, la que centra la trama, pero en ocasiones resulta algo larga ya que no presenta nuevos conflictos ni crea una tensión creciente, y Valtueña se mueve por otros lares para plantear escenas sexuales incidiendo en la personalidad de Helena, pero sin que la historia avance sustancialmente. Y es que todo gira más alrededor de su personalidad y su forma de vivir que de lo que le sucede, con lo que "La Vida Privada de Helena Brasal" quizá hubiera sido el título más adecuado.

La ciudad de Barcelona es la otra gran protagonista, ya que Valtueña nos ofrece un paseo por las zonas más turísticas a ritmo de una excelente banda sonora (la ciudad podría usarlo como vídeo promocional). El tan anunciado tema de DJ Kun suena en los créditos finales (junto a imágenes de making off), pero durante toda la película se puede disfrutar de un gran score y buenas canciones.
Y así como es aceptado por todos que Valtueña hace Cine X con mayúsculas (es quizá, el único que queda en España), no se puede negar que hace un porno excepcional. Y es que junto a los grandes valores de producción y a su manera de tratar las historias, algo que ha caracterizado a Valtueña en todas sus películas son sus artísticas, variadas, potentes y excitantes escenas de sexo. Y en "Hasta que el sexo nos separe" hay para todos los gustos.
Todo abre con una sucia y encadenada introducción erótica (con Joni la Paz, Adriana Lux, Emanuelle Diniz y Nando Rico) que pone las pilas a los espectadores y nos introduce en el día a día del trabajo de la protagonista, una chica salvaje que ama el sexo y el porno. Y luego nos lleva a su vida privada, a su casa, donde tiene lugar una divertida y caliente escena entre Lesly Kiss, Dunia Montenegro y David Galant, que se lo montan frente al balconcito del cuarto con una voyeur en el edificio de enfrente, una caliente María Lapiedra que se masturba con todas las ganas del mundo.

El sexo sigue y cambia de tercio en cada ocasión. Tenemos un striptease de Alexa en la barra que embelesa a una tímida Lady Mai; dos chicas (Yara Lamas y Jade) disfrutando de una polla con rimming, oral profundo y un squirt salvaje; un poco de fetish con juego de luces y corrida en los pies; una escena bisexual con dos chicos (Andrea Suárez y Ted Baró) y una chica (Yara Lamas), y a Lesly Kiss forzada por un imponente Rob Diesel. Todo eso en una misma y fantástica secuencia en un sórdido club.
Presenciamos una impresionante escena onírica en exteriores, con una Lesly descabezada y con consolador en la boca que le penetra el coño a Melody Star (atentos a esta delicia de chica), starlet que luego se lo monta con Rob Diesel (ambos, representación del demonio en la torturada mente de Kiss). Lesly tiene también breves momentos pseudosexuales con el actor Manuel Falcón, que pese a no tener escenas de sexo (no es actor porno) tiene la boca bien metida en el culo de Kiss.
Y llegando al final se acerca lo más duro, con Kiss sometiendo a una estupenda Lady Mai con juego anal incluido y una fantástica orgía con Lesly, Mai, Galant y el cuarteto inicial , Joni la Paz, Adriana Luz, Emanuele Diniz y Nando Rico.
La factura es la propia de Valtueña, la manera de narrar (el abusivo fashback) también, la parte sexual es de su fantástica marca de la casa y, encima, el director nos muestra algunas de sus obsesiones: véase, el arte como motivo erótico, ya visto en una magnífica escena y en una subtrama argumental en "Mundo Perro & the Resolution", o la mujer como eje de la historia entre la fragilidad y la rabia sexual.
No puedo terminar sin dedicar unas líneas a la parte interpretativa. Manuel Falcón, actor convencional de teatro, destaca con una interpretación inusual para el porno, mostrándose realmente imbuido en el papel. Lesly Kiss, sobresaliente en "Mundo Perro & The Resolution", muestra aquí otra faceta interpretativa que, aunque algo sobreactuada en algunos momentos, hace que te creas el personaje con un trabajo excelente en puntos clave como cuando somete a Mai o en la magnífica escena (tanto por su parte como de guión y dirección) cuando habla con su familia por teléfono en la bañera.
Lo mejor: Que siga habiendo gente que hace porno argumental de calidad
Lo peor: La falta de conflictos que capten el interés en la parte central
|
| Actualizado ( Domingo, 13 de Febrero de 2011 13:04 ) |
|
|
|
|
Escrito por Jesús García
Domingo, 23 de Enero de 2011 07:36 |
 |
 |
 |
|
|
Mulder y Scully irán tras la pista de una serie de extrañas desapariciones en las que no queda más resto que ceniza y un extraño aceite negro, algo que hará sospechar a Mulder de que seres de otro mundo están implicados.
Era obvio que, tras el gran resultado de la parodia de Expediente X, New Sensations se lanzaría a realizar una segunda parte. Y aunque resulta otra gran obra, esta entrega te deja con una extraña sensación. Y es que como versión de la serie de Chris Carter es mejor todavía que la anterior, pero como película en sí, resulta menos atractiva.
El ambiente está todavía mejor conseguido que en la primera parte. Introduce personajes esenciales como garganta profunda y maneja una trama más acorde con el espíritu de la serie. Y no solo eso, sino que la resolución de la historia está muy bien conseguida, siendo la habitual en la serie, aportando tensión y misterio pero dejando a los protagonistas tan desconcertados como a los espectadores.
Pero también es cierto que, como también pasaba en la serie, el ritmo es más pausado que en la primera parte, la trama es más contemplativa y de diálogo que de narración clásica (como la anterior entrega) y eso hace que resulte menos atractiva. Sin embargo, el final compensa, con una escena corta pero muy efectiva que te deja con la sensación de ver una fantástica versión de la serie.
Y los malos en esta ocasión están mejor conseguidos. Lilith era un buen personaje, pero no tenía el verdadero espíritu de la serie. Estos seres humanos traspasando el aceite negro extraterrestre llegan a asustar y crear el suficiente halo de misterio para querer saber más de ellos. Aunque, por desgracia, no nos cuentan suficiente.
La historia se sitúa un año antes de la narrada en la primera parte, así que no podíamos esperar escena entre Mulder y Scully. Sin embargo, Kimberly Kane nos regala una buena escena con su compañero en sus fantasías mientras, en la realidad, se masturba en la ducha.
Pero la mejor escena es posiblemente el trio final con Bobbi Starr, Nikki Benz y el español Ramón Nomar, que deja que las chicas infectadas jueguen con él hasta el éxtasis. Antes de esto, April O’Neil y Bree Daniels nos ofrecen un estupendo lésbico en una película porno que está viendo Mulder.
Pero la película empieza con dos escenas de parejas. Danni Jensen se tira a Rocco Reed (con un personaje no muy bien dibujado) en la furgoneta con corrida en el culo incluida. Y después, India Summer y el garganta profunda (el personaje, quiero decir) Eric John, se lo hacen tras hablar de su plan oculto.
Así, una nueva buena entrega de los sex files que nos deja con la intriga de si tendrá continuación. En todo caso, esperemos que sea también precuela de la primera parte, para no perder la tensión sexual de los protagonista, elemento clave de la serie.
Lo mejor: la escena final, todas las escenas de los infectados y que capta muy bien el ambiente de la serie
Lo peor: que no es tan amena como la primera parte
|
|
|
|
Escrito por Jesús García
Jueves, 23 de Diciembre de 2010 21:12 |
 |
 |
 |
|
|
Un periodista (Seth Gamble) es secuestrado mientras investigaba los asuntos sucios de una banda con un político local. Su novia (Bree Olson), impotente ante el secuestro, buscará la ayuda de un grupo en la sombra, unos hombres renegados del ejército que sobreviven como soldados de fortuna.
Adam & Eve se ha lanzado a la parodia y lo ha hecho a lo grande. Sin duda, es más compleja la realización de una serie de estas características que de una sitcom (lo más habitual en estas parodias). Y Adam & Eve y David Lords lo hacen bastante bien: la película capta muy bien el espíritu de la serie, los personajes están muy bien recreados tanto en el físico como en la personalidad y los gestos y la historia es la típica de la serie.
¿Qué falla entonces? Pues nada en concreto y todo en general. Las sitcom se prestan muy bien a la parodia: no requieren un amplio desarrollo (son series de 20 minutos), suelen ser comedias, lo que hace la versión más amena, y luce mucho más la recreación de escenarios al ser siempre los mismos.
Por ello, la película queda algo deslucida, sin la apariencia de una gran producción pero con bastantes exteriores y escenas de acción. Deja una sensación contradictoria entre el peliculón y el intento fallido. Tiene una trama y un espíritu de gran película, pero todo queda algo pobre porque es una parodia y se centra mucho en que luzcan las parodias de los personajes.
Pero hay que ser justos. La película entretiene y funciona muy bien como parodia. Randy Spears resulta bastante sobreactuado como Hannibal, pero es una caricatura espléndida del personaje de Peppard; Scott Lyons está inmenso como Murdock, aunque el guión no le deja lucirse como debería; Evan Stone es un Fénix ideal pese a las dudas que suscitó al ser elegido para el reparto, y Tyler Knight es la elección perfecta para M.A. Barracus, lo que le vale al semental para mostrar que también sabe actuar (algo que ya hizo en “Upload”, de Eli Cross, pero sin lado cómico).
Como he dicho, la película está bien hecha, tiene buen ritmo, la historia está bien ideada y planteada para los parámetros de la serie, y los aspectos técnicos no tienen discusión, aunque en escenas como la persecución por carretera se nota que Lord no es un director habituado a ese ritmo, viéndose las carencias del equipo en rodajes complicados.
Y como no podía (ni debía) ser de otra forma, la película está repleta de sexo. Bree Olson, la chica en apuros, abre la parte sexual con una buena escena con su novio, Seth Gamble, antes de meterse en líos. Y Charity Lynn, de enfermera del psiquiátrico algo viciosa, se tira a Scott Lyons antes de que salga del hospital para ayudar a sus amigos (con un estupendo y largo anal).
El seductor Fénix (Evan Stone) se tira a dos máquinas sexuales, Sophie Dee y McKenzie Lee en la que es, posiblemente, la mejor escena de la película en términos sexuales con anales para las dos. Más tarde, Tyler Knight, que ya parecía que se iba sin follar, se tira a Luscious Lopez tras liberarse de sus captores. Y, para terminar, Bree Olson le agradece a Randy Spears todo lo que han hecho por ella de la forma que mejor sabe.
Pese a la buena pinta de la parte sexual (y, la verdad, que buen resultado), ésta también tiene puntos a criticar. Y es que varias de las escenas están o pilladas por los pelos y mal justificadas o montadas en el momento equivocado. La de Tyler Knight llega en medio del clímax argumental, quedando descolocada y ‘fastidiando’ el final la historia.
Y la escena final entre Bree y Randy está muy forzada, realizada solamente para que haya cinco escenas, Bree tenga dos y que Randy no se quede sin follar. Y lo peor de todo: Randy está flojísimo en la escena, sufriendo, sin fuerzas, revelando que quizá está llegando el momento de optar por la jubilación.
Así, “The A-Team A XXX Parody” resulta una parodia muy efectiva y digna de reseñar y una película entretenida pese a las carencias de un producto, quizá, demasiado ambicioso para el equipo que Adam & Eve puso al frente. Aún así, resultará una gozada para los fans de la mítica serie de los ochenta.
Lo mejor: Que capta perfectamente el espíritu de la serie
Lo peor: Un Randy Spears sin fuerzas para follarse como es debido a Bree Olson
|
|
|
|
Escrito por Jesús García
Viernes, 17 de Diciembre de 2010 19:35 |
 |
 |
 |
|
|
El famoso ladrón de bancos Clide Barrow y su nueva novia, Bonny Parker, están organizando una nueva banda con la que hacerse con todo el Estado. Sin embargo, la policía no está dispuesta a permitirle campar a sus anchas y ha encargado al agente Hamer que lo capture vivo o muerto.
Paul Chaplin, guionista, productor y protagonista de esta cinta, ha apostado fuerte en la recreación en clave X de la historia de dos de los más famosos bandidos de Estados Unidos, Bonnie y Clyde, que robaron bancos a lo largo del país durante la Gran Depresión.
Y Chaplin, que ha puesto a su director estrella, Nicholas Steele, tras las cámaras, no ha escatimado en gastos y ha preparado una producción de lujo: vestuario, escenarios, localizaciones, attrezzo... un trabajo de producción inmejorable que recuerda a los filmes argumentales de la época dorada. Sin embargo, no todo es producción y los fallos en el trabajo más intelectual (el guión y la estructura del filme) se dejan notar por muchos vestidos de seda acomodados en coches de época que se coloquen en escena.
La historia está clara y es atractiva: un grupo de bandidos y el policía que debe apresarlos. Sin embargo, salvo al principio del filme en dos escenas seguidas bastante pobres (sobre todo la segunda), en toda la película no vemos ninguno de los atracos a bancos que se supone que perpetra la banda de Clide; de hecho, no le vemos cometer ningún delito salvo atar y vejar a un policía que les persigue.
La película intercala sus correrías, juergas y contactos con nuevos socios con los planes de la policía para atraparlo. Se trata de una estructura muy correcta (pese a la falta de atracos), pero Chaplin y Steele fallan al introducir las escenas sexuales. Pese a que son muy satisfactorias, cometen el error de colocar una escena de sexo a cada ocasión: cada vez que se juntan en escena hombres y mujeres o más de dos chicas sabemos que llega una escena de sexo. Y, sin duda, eso es un gran fallo en una película que pretende tener cierta envergadura argumental.
Otra crítica a la parte sexual podría ser el exceso de escenas grupales, que pierden efectividad por ser demasiadas. Sin embargo, yo nunca me quejaré de ver muchas mujeres en una escena sexual salvo si la justificación es un despropósito, y aquí no lo es en exceso (bueno, a veces sí). El equipo de Bluebird Films nos plantea diez escenas sexuales, sólo una de pareja y con cuatro orgías y varios grupos. Un sexo muy bien ejecutado, con algo de anal y, la verdad, que con bastante caos entre tanta gente.
Paul Chaplin, que como jefe de la productora se coloca en siete de las diez escenas, abre el filme tirándose a Natalie Norton y a Phoenix Marie tras atracar su banco sin muchas dificultades. Y, poco después, conquista fácilmente a la debutante Natasha Marley y se la tira en exteriores junto al coche.
La siguiente escena la protagonizan los policías que le quieren dar caza, Dale Dabone, el jefe, y Tommy Gunn, el brazo ejecutor, que disfrutan en la oficina de la compañía de Carolyn Reese, Kiara Diane y Lily Labeau.
Clide (Paul Chaplin) hace un nuevo socio para su banda en una estación de servicio, y este le invita a disfrutar de tres prostitutas encarnadas por Jamey Janes, Krissy Lynn y Sadie West. Y como se queda con ganas, Chaplin se monta un buena orgía en el cabaret con gente como Dani Jensen, India Summer, Jazy Berlin, Jenny Hendrix, Jessica Bangkok, Julia Ann, Kerry Louise, Natasha Marley, Rachel Roxxx, Anthony Rosano, Billy Glyde y Seth Gamble.
La siguiente orgía está más que cogida por los pelos, ya que Chaplin y su banda captura a Tommy Gunn, el policía que les persigue y, antes de dejarlo atado en el lago, le obligan a unirse a un festín entre Bobbi Starr, Dylan Ryder, Julia Ann, Natasha Marley, Billy Glyde, Hill Powers y el propio Paul Chaplin, Tommy Gunn, Will Powers.
Luego tenemos un trío lésbico en una tienda de ropa que tampoco viene muy a cuento entre Alexis Texas, Celeste Star y Natasha Marley. Y justo después, Bonnie y Clide recitan su historia a unos paletos y se montan una orgía con mucho anal en exteriores con ellos: Amber Rayne (muy enérgica, como siempre), Hannah West, Kaci Starr, Johnny Castle, Mr. Pete, Rocco Reed y el propio Chaplin.
No contentos con todo esto, los policías que persiguen a los protagonistas (Chris Johnson, Justice Young y Tommy Gunn) se montan otra miniorgía con las nuevas agentes (Andy San Dimas, Madelyn Marie y Riley Evans). Y acaban la parte sexual Chaplin y Marley en la trampa de Madelyn Marie.
Una parte sexual excesiva y oportunista con casi 50 performers diferentes en una producción enorme y muy cuidada que sirve a Chaplin para maquillar un guión muy normalito al servicio del sexo.
Lo mejor: La cuidada producción
Lo peor: Que coloquen una escena de sexo en cada oportunidad
|
|
|
|
Escrito por Jesús García
Martes, 14 de Diciembre de 2010 19:18 |
 |
 |
 |
|
|
Bill (Mick Blue) está realmente enamorado de su mujer (Bridgette B.), pero ella hace tiempo que está esquiva y pasa de tener sexo con él. Y para colmo, en la oficina hay una chica nueva (Kayden Kross), la hija del jefe que resultará ser una calientapollas de mucho cuidado.
"My Boss' Daughter" es una agradable sorpresa de Digital Playground y Robby D. Más cercana a las comedias que hacía hace unos años que a los insulsos vídeos pseudoargumentales que ha hecho últimamente (The Replacement), es de lo mejor que ha hecho este año junto a los filmes gremiales y "The Smiths". Y, al frente, el trío masculino fijo en sus últimas películas (Mick Blue, Manuel Ferrara y Scott Nails) y la escultural Kayden Kross.
La película es simple, tiene ritmo, es entretenida y está bien hecha, es decir, lo que ha caracterizado siempre a Robby D. y por lo que es uno de los directores más efectivos de Estados Unidos. Sólo por ver los flirteos nada disimulados de Kayden en la oficina ya vale la pena ver la película. Kayden está irresistible en todos los sentidos y pone en jaque a todo hombre que se le pone por delante, sobre todo a un Mick Blue que, aunque quiere evitarla, no puede hacer nada para evitar comerle el coño cuando ella se lo ordena.
Sexualmente, la película nos ofrece cinco números. Kayden domina la situación en sus escenas con Mick y con Scott Nails, respectivamente. Evan Stone se tira a Bridgette B. y a McKenzie Lee, y Manuel Ferrara se marca un trío con Kristina Rose y Nika. McKenzie, que prometía mucho cuando llegó a DP, se queda en nada y deja a Evan dominar el polvo. En cambio, Bridgette B (cuyas tetas no me acaban de gustar) le da mucha más caña, haciendo sudar a Stone.
Obviamente, Kayden destaca, pero aunque grita mucho no se desata en sus escenas. Aunque logra destacar en los preliminares, excitándose cuando le chupan el coño o mirando libidinosamente una polla antes de chuparla, y eso también es de agradecer. Pero la mejor escena de la película es el trío de Kristina, Nika y Manuel: potente, excitante, con ganas y con cumswapping final. Eso sí, aunque esta vez se controla, Robby D. nos trae demasiados planos cortos en el sexo, algo que puede gustar a algunos, pero no a mí.
Lo mejor: Kayden, irresistible cuando se insinúa
Lo peor: La falsa pasión de McKenzie Lee incluso mientras recibe un anal de Evan


|
| Actualizado ( Martes, 14 de Diciembre de 2010 19:28 ) |
|
|
|