Escrito por Jesús García Sábado, 18 de Septiembre de 2010 07:08
Seguro que todos habréis visto alguna vez la magnífica serie de Batman de los años 60 protagonizada por Adam West. Una serie que era una parodia en sí misma y que ha valido de base a Vivid y a Axel Braun para crear una más de sus parodias. Protagonizada por Dale DaBone (Nick Manning hará de Batman en "BatFXXX", que se estrena en septiembre), acompañan al señor de la noche James Deen como Robin, Lexi Belle como Batgirl, Evan Stone como Enigma, Randy Spears como Joker y Tory Black como Catwoman.
Enigma (Evan Stone) ha secuestrado a la esposa de Batman (Kimberly Kane) para atraer a Batman a su trampa. En su búsqueda para rescatarla, la pareja de superhéroes descubrirá que Joker está detrás de todo el plan y que, además, Catwoman le está ayudando.
Fantástica. Una de las mejores parodias tanto en recreación de escenarios y personajes, como en casting y en elección del original. Y es que la serie original se presta sin duda a la parodia y Braun consigue llevarla a cabo sin caer en el ridículo y realizando un fantástico homenaje a la mítica serie.
Los guiños al original son constantes y está bien utilizados y realizados. Las cortinillas entre escenas, Batman y Robin caminando por las paredes, el comisario Gordon y su dramatismo, la valla que cae al paso del batmóvil, el voice over del final, las onomatopeyas de los golpes, el histrionismo de Enigma o la risa maléfica de Joker, detalles que conforman una magnífica parodia que, por supuesto, está llena de sexo.
Evan Stone se tira a Kimberly Kane en la celda en la que la retiene. Una esbirra de Joker, Alexis Texas, hace lo propio con Batman tras drogarle; Joker disfruta de las artes amatorias de Andy San Dimas y Syren Sexton en su guarida, y Robin (James Deen) se tira a su compañera Batgirl (Lexi Belle).
Y para terminar por todo lo alto, Dale DaBone y James Deen rematan la misión follándose a una felina Tori Black, tremenda en su traje de cuero, y que consigue la mejor escena de la película.
En cuanto a la interpretación, Randy Spears hace un trabajo excelente como el Joker de los 60, clavando la risa y los movimientos, todo potenciado por una magnífica caracterización. Este trabajo, muy posiblemente le podrá valer el AVN a la mejor interpretación masculina secundaria, tiempo al tiempo.
Pero el resto no se podía quedar atrás. Tori Black es ya la Catwoman más sexy del cine, Evan está muy divertido como Enigma y la pareja protagonista consigue una gran imitación de los gestos y la forma de hablar de los actores originales, tanto como superhéroes como de civiles.
Vivid ha acertado de pleno con esta parodia que encantará a los seguidores de la serie original y también gustará a los que no la hayan visto. Sin duda, tal y como termina, habrá segunda parte. ¿Qué villanos os gustaría que aparecieran?
Escrito por Remy Lunes, 06 de Septiembre de 2010 20:04
El autor de Snuff, Chuck Palahniuk (1962) ganó fama internacional cuando su novela “El club de la lucha” fue trasladada a la gran pantalla con Brad Pitt y Edward Norton como personajes principales. A partir de allí su carrera como escritor ha tenido algún que otro altibajo. Hasta ahora.
Snuff, su último trabajo (y en opinión del que suscribe, el mejor desde El club de la lucha) es una novela sobre el mundo del porno. Cassie Wright, una actriz porno entrada en años y que ha vivido tiempos mejores, decide organizar una gang bang con seiscientos tíos con el objetivo de batir el récord mundial. Tres de los participantes, el número 72, el 137 y el 600, junto con la coordinadora del evento, son los protagonistas de la novela. Cada uno de ellos tiene sus propios motivos e intereses para participar en la gang bang.
Fiel a su estilo, Palahniuk siembra la novela de anécdotas y curiosidades, en este caso sobre el mundo del porno. La disección que hace el autor de las interioridades de este mundillo es cruel, desprovista de todo tipo de glamour, cínica, hiperrealista, sórdida y sin ninguna concesión. La campaña de lanzamiento de la novela ha estado cuidada hasta el más mínimo detalle, incluso se ha grabado una entrevista-broma del escritor con el personaje de Cassie Wright, además de abrirle una cuenta en el MySpace.
¿Lo peor del libro? Dejando de lado que hay que tener cierto estómago para leerlo, Palahniuk tiene un estilo de escritura muy personal y que puede no gustar a algunos.
Snuff es, en definitiva, una novela radical, divertida, rápida de leer y con algunos momentos tan geniales como asquerosos. Muy recomendable no solo para los seguidores de Chuck Palahniuk sino para todos aficionados al porno en general.
Escrito por Jesús García Sábado, 04 de Septiembre de 2010 04:40
Desgraciadamente, Nic Andrews (creador de "Dark Angels", "Dark Angels 2", "Loaded", "Rush" o "No Limits") dejó hace años de dirigir películas. Sin embargo, y para suerte de los aficionados al porno argumental, sigue trabajando en la industria como guionista, productor y editor. Y éstas son las funciones que hace en el nuevo filme de Adam & Eve, "Rawhide 2: Dirty Deeds", secuela de "Rawhide" (Nicholas Steel, 2002, con Carmen Luvana) y que dirige en esta ocasión Andre Madness, que ya colaboró con Andrews en "Hearts & Minds 2: Modern Warefare" (2008).
Una compañía quiere comprar una gran cantidad de terreno en un pueblo sureño para construir centros comerciales, casinos y hoteles. Julia Underwood (Bree Olson) es ya dueña de casi todo el pueblo y ha acordado ceder las tierras a cambio de sacar tajada de las nuevas instalaciones. Sin embargo, Jessica (Kayden Kross), una humilde ranchera, se niega a vender su rancho y su terreno. Julia utilizará la fuerza bruta para arrebatar el terreno a Jessica, pero un forastero (Tommy Gunn) la ayudará a preservar el legado de su familia.
Pongo por delante a Andrews que a Madness como autor del filme porque su mano maestra se deja ver a lo largo de todo el metraje y es quien ha orquestado toda la producción. La historia avanza con buen ritmo, resulta interesante, combina bien los tempos pausados con las escenas de acción y de sexo, los personajes son atractivos, el clímax está bien conseguido, la resolución es potente y todo queda bien atado. ¿Qué más se le puede pedir? Bueno, una excelente banda sonora con buenos temas vocales, elemento que también tiene, superando, incluso, la de la primera parte.
Sin duda, el estilo es muy diferente al de la primera parte. Frente al drama puro y duro de la anterior entrega, “Rawhide 2” lo combina en gran medida con el thriller y la acción (muy bien llevado el tiroteo del final y la pelea entre Gunn y London), y Andrews crea más conflictos exteriores que potencian la trama sin perder de vista los conflictos interiores de cada personaje, pilar de la primera parte.
Y es que junto a la trama bien llevada, Andrews perfila unos personajes que funcionan a la perfección. Kross da vida con su habitual sobriedad a una mujer decidida y de convicciones a la que la situación la sobrepasa, y Gunn encarna al estereotipo de renegado que es un imán para los problemas y al que le pierde su buena voluntad. El personaje de Olson es quizá el peor construido ya que, aunque funciona como antagonista fría y calculadora, su personaje resulta algo plano a lo largo del filme.
Y junto al trío protagonista, tenemos a un sheriff corrupto bien interpretado por Evan Stone, a un secuaz de la mala sorprendentemente bien llevado por Marcus London y al mejor personaje de la película, Spider (Neil Delama), el amigo de Gunn que viene a ayudar a la pareja protagonista a librarse de la banda de Julia, un personaje muy divertido y natural que le da a la película el toque final que necesitaba para convertirse en un filme redondo.
Y así como el sexo, aunque abundante, era la parte más floja de la primera entrega, las escenas sexuales de “Rawhide 2” no decepcionan y conforman un buen contrapeso con respecto a la parte argumental, aunque repiten error y sólo nos ofrecen escenas de parejas, sin ningún trío o escena grupal.
Kayden Kross participa en tres escenas. La primera, en un flashback romántico, junto a su difunto marido, Eric Everhard, en exteriores. Más tarde, en una escena más festiva y ruda, junto a Evan Stone y, para terminar, el esperado encuentro con Tommy Gunn en la que es la única escena sexual del protagonista masculino.
Y Bree Olson, la mala de la película, tampoco se queda corta en la parte sexual. Primero con Ben English, más tarde con Jenna Haze y, finalmente, con Evan Stone, Olson protagoniza las escenas más enérgicas de la película mientras usa y desecha a sus compañeros de reparto.
La parte sexual la completan Marcus London junto a Tori Black; Anthony Rossano con Kristina Rose en exteriores, Alanah Rae y Angie Savage sobre el escenario, y Nicole Ray y Tony DeSergio en los baños del pub.
Madness, Andrews y Adam & Eve crean con “Rawhide 2” una de las mejores películas del año y una digna candidata a triunfar en los AVN del año que viene en apartados como mejor película, guión y dirección, y resulta un magnífico legado de Kayden Kross, que dejó Adam & Eve tras esta película (y fichó por Digital Playground) precisamente por desavenencias con su enemiga ante las cámaras, Bree Olson, la actual gran estrella de la compañía.
Lo mejor: El guión y el personaje de Spider
Lo peor: que el personaje de Olson no convence lo suficiente
P.D. La historia no continúa de la primera parte y el personje de Kross es una descendiente del de Luvana. El parentesco y el conflicto con el rancho (que es el mismo de la primera parte) es lo único que une las dos películas.
Escrito por Jesús Gacía Jueves, 02 de Septiembre de 2010 05:30
Aunque los AVN han eliminado los premios específicos para las películas rodadas en celuloide, todavía queda buena gente que nos trae porno en 35mm. Y no se trata de una productora clásica como Vivid, sino de Miss Lucifer Productions, productora desconocida (al menos, para mí) autora de un all-sex videoclipero bastante atractivo titulado “Hell is Where the party is”. Y, para su estreno con el porno argumental, han echado el resto y han creado “Malice in Lalaland”, una pseudo roadmovie alucinógena con toques de Alicia en el País de las Maravillas protagonizada por la sin par Sasha Grey.
Malice (Sasha Grey) está encerrada en un hospital mental, atada a la cama y apartada del resto de pacientes. Una noche, un extraño personaje (un conejo donnidarkiano) irrumpe en su cuarto, la libera y la ayuda a escapar. Jabbowski (Dirty Fred), conserje/carcelero del sanatorio, saldrá en su búsqueda siguiendo las órdenes de la directora/dominatrix del sanatorio, la doctora Queenie (Andy San Dimas).
Dirán lo que quieran de las cámaras Red One (con las que ruedan las grandes producciones del porno americano en HD), pero la textura, los colores y la calidez que da el celuloide de 35 milímetros todavía no los consiguen los bits: el calor del desierto, la vividez de la carne, la naturalidad y pureza en los matices de los colores... pequeños detalles constantes que otorgan a “Malice in Lalaland” el toque clásico y profesional que se merece una producción tan cuidada, interesante, diferente y de gran nivel como la dirigida por Xypher.
La película, escrita por Xypher y Nikki Heartache, está organizada como una roadmovie con asediador. Sasha se cruza con diversos y peculiares personajes como un fotógrafo fetichista de los disfraces de gato, un perturbado sureño que recuerda al que interpretaba Joaquin Phoenix en “Giro al Infierno” (U-Turn, Oliver Stone, 1999), el propietario drogadicto de un stripclub, unos directores de porno amateur y un proxeneta de sombrero enorme dueño de un estupenda mansión de vicio.
Pero el mejor personaje es el de Jabbowski (Dirty Fred), el perseguidor, un hombre tenaz y sumiso (bajo el yugo de Queenie, otro buen personaje aunque más esterotipado y con menos presencia) que le da un toque de humor y serie B a la trama.
a todo este panorama (que incluye una persecución en coche, un paseo por el desierto, un buen juego de armas y, por supuesto, mucho sexo), asiste una incrédula y perdida Sasha Grey en un personaje menos desarrollado que en otros features, pero interesante y bien llevado, destacando como la pieza central que articula toda la trama.
Hay que destacar también la banda sonora original, con buenos temas de rock duro con grupos como Channel Zero, Aguardente o Sven Van Hees, y el score de Mon's Jegers con guitarra de Dave Wyns, los insertos de animación, y el cuidado y rítmico montaje de Xypher, muy cinematográfico en la parte argumental y, sin dejar este estilo, con toques de videoclip en la parte sexual.
Y, como no podía ser de otra forma, la película está repleta de sexo. Escenas intensas y con fuerza sin incurrir en prácticas extremas que le quitan la mala fama que arrastran los features en cuanto a la parte sexual.
Abren el espectáculo de la mejor forma posible Andy San Dimas, Chayse Evans, Chris Johnson y Danny Mountain, unas dobles parejas estupendas y llenas de morbo fetichista con un sexo enérgico, potente y con fantásticos orales y cumswapping. Mackenzee Pierce y Jesse Capelli hacen las delicias de todos con un buen lésbico sobre el escenario del club de striptease y Keni Styles disfruta de la gran Sasha Grey tras echarle unas cuantas fotos.
Keni vuelve más tarde la que es, posiblemente, la mejor escena de la película (junto a la primera y el trío final) para follarse a dos gatitas salvajes, Juelz Ventura y Sadie West, mientras Sasha se monta un sensual trío lésbico con Alyssa Reece y Kristina Rose. La starlet del año pasado, Kagney Linn Karter, pega un buen polvo (aunque algo incómodo) en la parte trasera del coche de un violento Alan Stafford. Y, para acabar, Phoenix Marie ofrece un maravilloso espectáculo montándoselo por todos sus orificios con Tommy Gunn y Billy Glide mientras Sasha les graba.
Xypher y Miss Lucifer pasarán a las historia del porno moderno con esta película, que tiene muchas papeletas para convertirse en la mejor película del año. Excitante, interesante, moderna y bien hecha, todo un lujo para los amantes del porno argumental y el buen sexo. A la espera de tres de los grandes estrenos del año ("Speed", "Body Heat" y "Bat Fucks"), Malice se posiciona junto a "Rawhide 2" como la clara favorita para triunfar en los próximos AVN.
Lo mejor: El estilo, la profesionalidad del proyecto y el sexo
Lo peor: Sasha tiene poco texto y no se luce lo suficiente en la parte sexual
Escrito por Remy Viernes, 20 de Agosto de 2010 20:34
Hay copas de trago largo y copas de trago corto. Un vodka con naranja, por ejemplo, es una copa de trago largo: una bebida relativamente suave y que entra bien. Un Dry Martini en cambio, es mucho más fuerte y seco: es un cóctel de trago corto. Esta categorización también puede aplicarse a otros ámbitos, por ejemplo al de los libros. Sexo Cerdo es, sin lugar a dudas, un cóctel de trago largo. Larguísimo.
Sexo Cerdo está escrito de manera clara y rápida – en algunos momentos quizá demasiado rápida- y se lee del mismo modo. El estilo utilizado es una especie de homenaje al lenguaje de los foros, lugar donde Torbe se erige como monarca absoluto. Sin acentos – aunque a veces se le escapa alguno-, sin construcciones complicadas y con palabras provenientes casi exclusivamente del lenguaje de la calle y de la Red. Leyéndolo uno se siente como si charlara con un colega en la barra de un bar. O, ya puestos, como si navegara por Putalocura. Copas de trago largo.
El público objetivo (target, como lo llaman los enteradillos) del libro está perfectamente definido desde la primera página: no es un libro para regalar a la novia, ni a una amiga, ni siquiera a una follamiga. Es un libro exclusivamente pensado para tíos, con consejos para tíos, experiencias de tíos y desde el punto de vista de un tío. En cierto modo Sexo Cerdo es la respuesta gamberra y freak al Cosmopolitan. Enseña a ligar, a comer chichis, a ejecutar una correcta limpieza anal y a retardar la corrida, entre otras muchas cosas. Además de los artículos didácticos y de algún refrito de Internet, el autor nos da a conocer sus opiniones respecto a los gustos sexuales de los hombres, la amistad y el sexo, el porqué no se folla en Pamplona y un larguísimo y variopinto etcétera. Uno puede estar más o menos de acuerdo con sus opiniones, aunque cabe reconocer que la firma de Torbe está presente en todas ellas.
Sexo Cerdo es, en definitiva, un libro personal, sin pretensiones, desacomplejado, pensado para fans y que no debe ser tomado demasiado en serio. Un libro ligero y divertido de leer, aunque con algún altibajo. El diseño de edición es más que correcto y la portada y la contraportada hacen el libro atractivo a la vista. Si su autor, un auténtico diamante en bruto, dedica más tiempo a la reescritura sus futuras obras serán aún mejores. Estaremos atentos. De momento, a disfrutar de Torbe en estado puro.