CríticaX

THE VAMPIRE SEX DIARIES (GARY ORONA, 2010)

Escrito por Jesús García    Sábado, 03 de Julio de 2010 06:26    PDF Imprimir E-mail

 

vampire sex 

La vampiro de "Ritual" (Moire Candy, 2008), como Blade, podía ver la luz y odiaba la maldición con la que tenía que vivir; los de "Dark Angels 2" (Nic Andrews, 2005) como los de John Carpenter, eran sanguinarios y sin escrúpulos; y los de "The Wicked" (Michael Raven, 2008), como los de "Abierto hasta el Amanecer", permanecían tranquilos hasta que se les molestaba en su morada, momento en el que manifestaban su cara más sanguinaria. Un poco de cada uno tienen los últimos vampiros que nos trae el cine porno en "The Vampire Sex Diaries", que toman la imagen, entre otros, de Tabitha Stevens, Ashlyn Rae, Sophia Santi y Jenna Presley. 

Perdidos en la carretera, Brad (Cheyne Collins), biólogo en plena investigación sobre los murciélagos, y su novia Amber (Ally Kay) van a parar a un extraño pueblo sureño. Alojados en un discreto motel, sólo encontrarán a la misteriosa Vanessa (Tabitha Stevens) y sus dos ayudantes (Ashlynn Rae y Jay Lassiter), que resultarán ser el reducto de un clan de vampiros que lucha contra sus instintos.
 
Me encanta cuando una nueva productora, o una que normalmente no hace features, estrena un buen filme argumental. Sin hacer mucho ruido colocan su película entre lo mejor del año y sorprenden al público y a la grandes productoras de siempre, que no pueden hacer otra cosa que rendirse ante lo que es una muy buena película que les hubiera encantado realizar.
 
Y esto es lo que ha pasado con "The Vampire Sex Diaries", de Sex Line Cinema. Gary Orona logra un filme sólido, entretenido y cargado de sensualidad. Los escenarios y localizaciones están bien escogidos, el ambiente muy bien recreado, la historia atrae, tiene personajes sin sexo que aportan peso al conflicto, y Tabitha Stevens (MILF de 40 años muy bien conservada gracias a más de 15 operaciones de estética, incluido un blanqueamiento de ano) hace un gran trabajo como la gran vampiro anfitriona que domina la situación.
 
Es una película ágil, sin grandes fisuras y cuyo peor activo es Cheyne Collins, que encarna al protagonista con su habitual cara de no enterarse de nada (aunque, por primera vez, aquí era esa la cara que tenía que poner). El resto del reparto hace un buen trabajo, con papeles pequeñitos, pero que funcionan muy bien para complementar la trama principal, y entre los que destaca, pese a los pocos minutos que tiene, Ashlyn Rae, una dulce vampiro de la que el espectador no puede evitar quedarse prendado.
 
Pero junto a la trama (y bien inmersa en ella) tenemos la parte sexual. La abre la pareja protagonista, Cheyne Collins y Ally Kay, en la habitación del hotel, y la continúa Tabitha Stevens con un tipo al que no vemos la cara, dos escenas que se complementan a la perfección, cambiando del estilo (tanto de sexo como de edición) más romántico de la pareja, al cañero, directo y duro de la vampiro.
 
Más tarde, Jay Lassiter se tira a Ally Kay en exteriores tras reducirla con un certero mordisco en el cuello, y Kay termina de traspasar la línea vampírica más adelante cediendo a los encantos de Ashlyn Rae, que termina el polvo clavando sus colmillos en la rubia.
 
 
Pero las mejores escenas de la película se las llevan las vampiros morenas. Collins disfruta desconcertado del magnífico espectáculo lésbico que ofrecen las tremendas Sophia Santi y Jenna Presley mientras Tabitha merodea a su alrededor. Y más tarde, Collins decide probar de primera mano el cuerpo de Tabitha en la escena final, un tremendo polvo en el que Stevens muestra de lo que es capaz.

“The Vampire Sex Diaries” es, sin duda, la sorpresa del año, la gran obra que nadie esperaba de una productora menor y que luchará con fuerza por el AVN a la mejor película. Es probable que, finalmente, una gran compañía se quede con el galardón (este año hay buenas películas), pero los vampiros de Sex Line Cinema seguro que se llevarán un buen mordisco.

Lo Mejor: Jenna Presley, Ashlyn Rae y el conjunto de la película

Lo peor: Tabitha andando por el desierto con las plataformas (si no sabes, no te las pongas)
 
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Actualizado ( Sábado, 03 de Julio de 2010 06:38 )
 

FLY GIRLS (ROBBY D., 2010)

Escrito por Jesús García    Jueves, 24 de Junio de 2010 07:24    PDF Imprimir E-mail

 

porno fly girls 

Robby D. y los chicos de Digital Playground hicieron esperar demasiado desde su "Teachers" para ofrecernos otra dosis de su "serie de gremios". Adam & Eve y X-Play les quitaron el título con su "Flight Attendants", pero Digital Playground siguió adelante con su proyecto aéreo y creó "Fly Girls" con su reparto habitual femenino (Katsuni, Riley, Jesse, Sasha, Jenna) y algunas dulces incorporaciones como Janie Summers y Raven Alexis. 

Manuel Ferrara y Sasha Grey quieren rodar una porno a bordo de un avión en pleno vuelo con cámaras ocultas. Para ello, han ataviado a Jesse Jane, Katsuni, Riley Steele, Jenna Haze y Evan Stone con trajes de azafatas y copiloto, y los colarán gracias a un amigo de Manuel, el piloto del avión. Sin embargo, la policía del aeropuerto ha oído rumores y ha retenido a Manuel, a Sasha y al piloto. Evan y las cuatro chicas han subido al avión, no se han enterado de nada y se divertirán con el pasaje hasta que se les presente un gran problema: al nuevo piloto le ha dado un ataque al corazón.
 
A Robby le funciona muy bien esta fórmula y no piensa dejar de explotarla. Un buen número de chicas, una profesión con morbo y el estilo inconfundible de Robby y DP. Aquí repite bien la fórmula, pero la estructura del guión le juega una mala pasada. La historia se pone interesante y provoca los diálogos y las situaciones más divertidas tras el ataque al corazón del piloto (Frank Bukkwyd, el ayudante de Evan Stone en "Pirates"). Pero eso tarda mucho en llegar y las escenas anteriores, aunque llevan a un buen sexo y nos presentan a los personajes, no atrapan al espectador.
 
Sin embargo, el buen resultado del trabajo final y de la parte "post ataque al corazón" hace que te olvides de los fallos anteriores y que disfrutes plenamente de la nueva aventura de Robby D. La producción está realmente a la altura de las expectativas, tanto la recreación de los escenarios como del propio avión, haciendo que la visión final sea la de una de las producciones más conseguidas de la factoría de Sam y Joone.
 
Evan resulta sobreactuado pero divertido haciendo de sí mismo y deja más de un comentario sobre Pirates; Jenna Haze aparece encantadora y se autoparodia como una narcicista inocente; Katsuni funciona como francesa dominante y seria; Riley Steele hace de rubia tontita con mucho vicio, y Jesse intenta llevar el papel cantante como la star de la compañía.
 
Y fuera del avión, Manuel Ferrara y Sasha Grey tienen mucho menos papel del esperado y hacen la autointerpertación más realista, sin exageraciones. Y triunfa Marco Banderas como el chico hispano de mantenimiento que no habla inglés pero que consigue aterrizar el avión desde la torre de control y tirarse a las dos azafatas buenorras.
 
Y es que como no podía ser de otra forma, el sexo es el motor del filme. Robby D. distribuye en el metraje hasta 6 escenas sexuales. Evan Stone abre la veda tirándose a Janie Summers, una pasajera que entra a visitar la cabina y conocer al piloto; Katsuni, servicial sirviendo a los pasajeros, se tira a Eric Everhard y Mick Blue; y acto seguido, Jenna Haze no puede evitar complacer a un pasajero que duerme placidamente (Scott Nails).
 
En el aeropuerto, Manuel y Sasha ponen cachonda sin querer a Raven Alexis (que es la guardia que los custodia) y terminan tirándosela; y Diamond Foxxx, Lisa Ann y Nikki Benz deciden tirarse a Ben English ya que no consiguen convencerle de que son las azafatas reales y no las actrices porno. Y, para terminar, Jesse Jane y Riley Steele agradecen de la mejor forma que saben a Marco Banderas el hecho de haberlas ayudado a aterrizar, aunque Robby satura la escena con planos demasiado cortos.
 
Una película entretenida, con humor aunque sin carcajadas, bien hecha y con un buen trabajo del equipo técnico y de los actores y actrices, tanto dentro como fuera de la cama. No deslumbrará a nadie, no pasará a la historia, pero tampoco dejará a nadie arrepentido. Veamos con qué gremio nos sorprende Robby D. la próxima vez. Se admiten apuestas y sugerencias.
 
Lo mejor: La autoparodia de las actrices y la parte argumental 'post ataque al corazón'

Lo peor:
Que el principio no engancha
 
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THE DEVIL IN MISS JONES: THE RESURRECTION (PAUL THOMAS, 2010)

Escrito por Jesús García    Domingo, 30 de Mayo de 2010 08:18    PDF Imprimir E-mail

 

 The Devil in Miss Jones: The Resurrection

“The New Devil in Miss Jones” (2005) es, sin duda, una de las más grandes obras del maestro Paul Thomas, una versión del clásico de Damiano que lo reinventó y modernizó creando una nueva película brillante en todos los sentidos. Thomas decidió hace un tiempo realizar otro remake (o reimagining) del clásico y 2010 ha sido el año del estreno. Al frente, la Miss Jones de la primera parte, Savanna Samson, encarnando, esta vez, al diablo, y, como la señorita Jones, Thomas nos trae esta vez a la magnífica Belladonna. 

Melinda Jones (Belladonna) es una periodista sin mucha ética ansiosa por alcanzar la fama y el éxito. Tras una buena exclusiva sobre un asesino, recibe una invitación para una fiesta en la que hacer contactos y conseguir su ansiado éxito. Allí, todo su mundo dará un giro y lo que imaginó como su sueño se convertirá en una pesadilla.
 
Aunque no se trata en absoluto de una mala película, no pude evitar quedar decepcionado tras verla. Puse demasiadas expectativas y esperaba una nueva obra maestra, y Thomas trajo una película entretenida, bien hecha y con buen sexo, pero sin la genialidad que se espera tras haber visto su remake de 2005.
 
La historia es interesante y funciona bastante bien, pero su desarrollo es bastante simple y sin la presencia de sus predecesoras. Pero sobre todo es más previsible. Intuimos de seguida quien son ‘los malos’ y lo que le va a pasar a Melinda y, aunque todo queda bien resuelto y nos muestran el conflicto que desencadena los hechos, no resulta un final tan impactante y trascendente como el del remake de 2005.
 
Pero hay ser justos y no comparar ambas películas. De hecho, no se trata de una secuela del anterior remake, sino de una nueva versión que ni siquiera sigue de cerca la trama original y que lo único que guarda del filme de Damiano es la presencia del diablo, el apellido de la protagonista y la muerte como personificación del pecado.
 
Así, olvidando las anteriores versiones, hemos de decir que la película, pese a no ser ninguna obra maestra, funciona bastante bien como thriller, tiene escenas muy bien traídas como la de la Lockwood y Manning transformándose sobre Belladonna, o la de Belladonna visiblemente embarazada (aunque por fechas no pueda ser, el filme se rodó en 2007) dando a luz a un buen número de serpientes (otro guiño al original).
 
Belladonna, como es habitual, hace un buen trabajo en la interpretación, sustentando el peso del filme sobre sus hombros, y los secundarios (Penny Flame, Evan Stone, Kart Lookwood, Nick Manning, y la propia Savanna Samson) cumplen también con su papel sin problemas. Y, como de costumbre, Thomas lo dirige todo con pulso firme y fusiona, sin fisuras, la parte argumental y la sexual.
 
Y es que la parte sexual es de lujo. Abre la película Belladonna, poniendo cachondos a dos obreros mostrándose medio desnuda en el jardín y entregándose en cuerpo y alma a su novio, Kurt Lockwood, que se enfrenta a la reina del gonzo en una escena de 28 minutos dejando claro el porqué del sobrenombre y la capacidad anal de Belladonna.
 
Más tarde, Lockwood se tira en la piscina de la mansión de Samson a Carmella Bing y a la española Rebeca Linares en una magnífica y potente escena, bien rodada y muy excitante y donde, incluso, Bing penetra analmente a Lockwood con un consolador mientras este hace lo propio con Rebeca.
 
La siguiente escena, más breve, nos trae a Belladonna haciéndolo con su novio Kurt y cómo éste se va transformando en Nick Manning, para asombro, pánico y deleite de Bella. Una escena oral bien rodada e inmersa en la parte argumental.
 
Más tarde llega Penny Flame en dos escenas intercaladas. Por un lado, disfrutando junto a Victoria Sin y Tom Byron, y, de forma paralela, en un potente lésbico con Belladonna en el que Flame penetra analmente a Bella con una botella de cerveza.
 
Cierran la parte sexual Samson y St.Croix en una breve escena en la que tenemos a Samson de morena; pero antes, Belladonna, Carmella Bing, Rebeca Linares, Savanna Samson, Victoria Sin, Evan Stone, Kurt Lockwood, Nick Manning, Steven St. Croix y Tom Byron se entregan a una gran orgía final que, pese al sexo potente, las cuerdas y todo el ambiente kink, queda algo desaprovechada por la fotografía y el estilo de Thomas a la hora de rodar la escena. Mucho morbo, pero una imagen demasiado sucia.
 
Thomas presenta con este remake su primer gran estreno del año (esperemos que no sea el único) y, pese a que no es todo lo genial que podría haber sido, crea una buena película argumental cargada de sexo potente y con un gran reparto. Sin duda, otra más que pugnará por el AVN a la mejor película en un año que se presume cargado de grandes estrenos.

Lo mejor: Belladonna

Lo peor: Las comparaciones con la versión de 2005

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THE SEX FILES: A DARK XXX PARODY (SAM HAIM, 2009)

Escrito por Jesús García    Miércoles, 26 de Mayo de 2010 20:52    PDF Imprimir E-mail

 

 the sex files

Digital Sin, la productora hermana de New Sensations, no se ha quedado al margen de la fiebre de las parodias de Estados Unidos y, no contenta con producir una parodia más, el año pasado hizo la que es, posiblemente, la mejor de todas las realizadas desde el inicio de la fiebre. Tras varios problemas con la productora de Expediente X por el uso de la marca, Digital Sin decidió lanzar una versión seria de la serie americana con Anthony Rossano en el papel de Mulder y Kimberly Kane como la agente Scully. 

Mulder y Scully deberán investigar una serie de asesinatos que están asolando la ciudad. Seis muertes encarnizadas en dos semanas rodeadas de símbolos satánicos que harán pensar a Mulder que una fuerza sobrenatural está detrás de ellos.
 
Pocos reproches se le pueden hacer a Sam Haim (alias de Bob Knobb) y Digital Sin con respecto a esta película: interesante, bien narrada, producida, escrita y dirigida, seria, fiel al original, bien interpretada y con un sexo potente. De hecho, el guión y el trabajo del equipo es tan sólido que hubiera sido igual de buena (o, incluso, mejor) sino hubiera sido una parodia. Y es que el hecho de ser una versión te obliga inconscientemente a comparar y recordar el original; quizá el mismo guión sin utilizar los personajes de la serie hubiera sido incluso mejor.
 
La trama está muy bien planteada. Poco a poco se van descubriendo puntos del misterio y crea bastante bien la intriga haciendo que realmente te intereses por lo que sucede y por cómo terminará todo. Y, además de los personajes principales sacados de la serie, el resto de roles secundarios están menos dibujados pero también bien construidos, funcionando bastante bien tanto el chico satánico como la letal Lilith, interpretada por Ashlynn Brooke.
 
Y la interpretación está también bastante cuidada. Brooke, sin muchas líneas, consigue irradiar el misterio y el morbo que pide su personaje; Anthony Rossano se muestra comedido y consigue meterse muy bien en el personaje sin resultar histriónico, y Kimberly Kane, aunque logra, ciertamente, una buena interpretación de la agente Scully, no realiza un trabajo tan bueno como para llevarse, como se llevó, el AVN a la mejor actriz, y más teniendo en frente trabajos tan potentes como los de Sasha Grey en “Troath” o Asa Akira en “Pure”.
 
Y por si todo esto fuera poco, la película cuenta con cinco buenas escenas sexuales. Abre la veda Aurora Snow, últimamente desaparecida (aunque nunca fue muy habitual) en los features, que se tira a un viejales como Rod Fontana en la oficina, en una escena que rompe el ambiente de la película y no viene a cuento, pero que tiene ese punto de vicio que siempre aporta Snow.
 
La parte sexual sigue con mucha fuerza con un buen trío con Evan Stone, Ashlynn Brooke (de morena) y Audrey Bitoni, y sube aún más de temperatura con una fantástica escena entre Charley Chase y Pike Nelson, mientras Angelica Raven, Gracie Glam y Jackie Daniels observan ansiosas y se tocan. Charley ofrece un tremendo oral húmedo y profundo y después se entrega totalmente, casi todo el rato en reverse cowgirl, en un fantástico rito satánico sexual.
 
El lésbico del día lo protagonizan Tory Lane y Taylor Vixen, en una tórrida escena que está viendo Rossano en la tele del hotel. Y cierra el apartado sexual la esperada escena entre Mulder y Scully, un número con mucha química entre Rossano y Kane y que, pese a tener un tono más romántico, ofrece una buena dosis de sexo pasional.
 
“The Sex Files” resulta, así, un thriller muy conseguido y una muy buena parodia (o versión) que pone el listón muy alto a los próximos trabajos de la productora y del resto de compañías. Pese a que ya estamos muy saturados (y hartos) de parodias de series de televisión, obras como ésta hacen que merezca la pena la moda.
 
Lo mejor: La escena de Charley Chase y la profesionalidad del proyecto
 
Lo peor: Una resolución algo precipitada y que no se vea más a Ashlynn Brooke
 
P.D. Digital Sin ya está preparando la segunda parte 

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TALIÓN (PEPE CATMAN, 2007)

Escrito por Jesús García    Lunes, 17 de Mayo de 2010 12:48    PDF Imprimir E-mail

 

talion catman 

Los españoles no tenemos que echar la vista muy atrás para rememorar la edad dorada de nuestro porno, los inicios del siglo XXI. Y “Talión”, de Pepe Catman, es una de las últimas muestras del buen estado de nuestra pequeña industria pornográfica. Catman creó la mejor obra de su filmografía y una de las mejores películas del porno español rodeado de intérpretes destacados como Dunia Montenegro, Salma de Nora, Mónica Vera, Robby Black, Lesly Kiss o el mismísimo José María Ponce. 

Claudia (Mónica Vera) recibe en su trabajo una llamada que le cambia la vida. Su hermana (Lesly Kiss) ha sido asesinada mientras ejercía la prostitución junto a otra compañera y dos narcotraficantes. Desconcertada y destrozada, viendo que la policía no va ha hacer nada por resolver el asesinato, Claudia decide tomarse la ley por su mano aún sabiendo que le puede costar la vida.
 
Pocas palabras negativas me vienen a la cabeza al hablar de esta películas. Catman (ayudado por Ponce, unos buenos operadores de cámara y buen director de fotografía) conforma con “Talión” su obra cumbre: estudiada, bien escrita y desarrollada, con una factura impecable, una banda sonora de lujo bien utilizada y un reparto muy bien escogido.
 
Y dentro de una trama tan poco costumbrista, Catman desarrolla la historia de una forma realista y creíble, haciendo que la protagonista no se salten pasos y que se tome su tiempo para ejecutar su venganza. El director español estructura bien su guión lineal y hace que el espectador no pierda interés, dosificando los avances de la protagonista y las intervenciones de los personajes secundarios.
 
Y es que además de un guión dramático de acción y suspense, lo que sustenta al filme con mano de hierro son los personajes. El de Vera, dual, fuerte, decidido y con convicciones; el del policía, entre sus intereses y su moral; el de Dunia Montenegro, independiente y dispuesto a ayudar sin mancharse las manos, y el personaje estrella de Ponce, el capo mafioso, metódico, calmado, impotente, poderoso y tan estereotipado como eficaz y fabulosamente interpretado.
 
Y si Ponce hace bien su papel no hay que desmerecer en este aspecto a sus compañeros. Mónica Vera y Robby Black trabajan muy bien su papel, dándoles presencia, seriedad y eficacia, aunque parte del mérito hay que dárselo al doblaje, ya que, aunque ambos hablan español, la dicción no es su mayor virtud y los actores de doblaje bordan el papel.
 
Pero aunque la calidad del producto pueda despistar esto es una película porno, y Catman fusiona el sexo y el argumento de forma fabulosa. Las primeras escenas sexuales (una pequeña orgía repleta de cocaína y una mamada en una sauna) son claras herederas del porno clásico: cortas, excitantes e integradas plenamente en la trama.
 
Y el resto tampoco desmerecen. Tras la fiesta con Lesly Kiss, Sara May y dos chicos, y la mamada de Ana Ros a Rocky, tenemos a Dunia Montenegro en un número teatral en un peepshow, a Anekke Duran sometida por Robby Black en unos baños, a la siempre genial Salma de Nora con Carlos Dario en una buena escena que ayuda a aligerar la historia, y a Mónica Vera siendo duramente violada por un Olivier Sánchez enmascarado.
 
Y, junto a todo ello, tenemos a Sophie Evans que obliga a desnudarse a la protagonista en un hangar abandonado y a Vera haciendo un sensual baile en la discoteca con masturbación incluida, secuencias con mucho morbo y muy bien realizadas que sirven de paso previo a Vera para conseguir sus objetivos.
 
En definitiva, Catman logra un estupendo thriller repleto de buen sexo que te deja con la sensación de haber visto buen cine y con la pena de que la ‘industria’ española haya perecido llevándose consigo grandes valores del cine X moderno.
 
Lo mejor: El guión, Mónica Vera y todo el trabajo técnico y artístico

Lo peor: Que maten tan pronto a Lesly Kiss
 
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