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Hace pocos días vivimos, en esta misma web, una encendida polémica alrededor de Leche 69 y el portal de nueva creación Cum Louder. Se usaron varios argumentos para descalificar a uno y otro: que si el número de vídeos, que si diseños parecidos, que si influencia de no sé donde…
La envidia es un pecado muy español. Nos lo hace notar un lector afincado en Argentina, donde al parecer el porno de aquí es una importante referencia. Estas son sus palabras exactas: “No entiendo porque perdéis el tiempo en peleas cuando juntos os podrías comer el mundo. Puta envidia cochina”. El lector en cuestión tiene más razón que un santo. Este país nuestro siempre ha sido pequeño y mezquino en lo tocante a la competencia, y un día sí y otro también hacemos buena la dicha de que todas las comparaciones son odiosas.

Y aquí es donde quería ir a parar: no sé si cabe hablar de que web es mejor, ni de cual empezó antes, ni siquiera del diseño. Tampoco pretendo, claro está, que aúnen esfuerzos en un solo portal, pues es precisamente en la competencia donde reside la calidad. En la competencia y en la variedad. La aparición de diferentes portales es la mejor noticia para el consumidor, y tendría que ser una buena motivación para los productores, pues deberán esforzarse en mejorar, en innovar, en cazar nuevos talentos y en ajustar precios. Gracias a la competencia se produce un fenómeno de retroalimentación, elevando siempre la calidad de unos y otros y mejorando así el conjunto, como explicaba el amigo lector afincado en Argentina. Ya ven, todo son ventajas. Este principio básico de la economía al parecer ha pasado por alto a demasiada gente. De un modo u otro el tiempo ya se encargará de ponerlo todo en su lugar.
Me alegro y siempre me alegraré ante las nuevas iniciativas mientras tengan, claro está, un mínimo de calidad. Y creo que todos deberíamos pensar de un modo parecido. Abandonemos los roces y adoptemos una actitud de sana competencia, de fair play. El porno crecerá en prestigio y calidad y los consumidores lo agradecerán. Y todo empresario, del tipo que sea, sabe que no hay nada mejor que un consumidor feliz y contento.
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