Hixtorietas

LAS TORTUGAS MUTANTES PINJAS, por Hernán Panessi

Escrito por Hernán Panessi    Martes, 03 de Julio de 2012 16:15    PDF Imprimir E-mail

La película argentina que generó la industria pornográfica como tal, es una pornoparodia de un dibujito animado. Peleas con desparpajo, ninjas de cartón, diversidad de colores, tortugas mutantes que vienen a salvarnos desde el Norte. Esta es la historia de Las Tortugas Mutantes Pinjas, el filme que comenzó con todo, absolutamente todo.
¡Konchadunga! Las Tortugas Mutantes Pinjas es el título de la película iniciática de la industria cinematográfica del porno argentino posmoderno. Es ésta, por supuesto, dado que surge en el momento indicado para su explotación, como coletazo del boom norteamericano –iniciado tímidamente en los 70s- de adaptar y parodiar filmes convencionales. Las Tortugas Murantes Pinjas es una obra legendaria de los video clubes argentos de la década del ’90 y, extensivamente, la germinal de una prolífica maquinaria erótica que, pese a sus conflictos existenciales, sigue en actividad.

las tortugas mutantes pinjas


En el filme de Victor Maytland, deliciosa obra pretenciosamente camp, un grupo terrorista liderado por el villano “Trituradora” (en una pobre alusión castiza de Shredder, para países de habla hispana: “Destructor”, personaje animado antagonista de la serie de Las Tortugas Ninjas, también conocido como Oroku Saki) distribuye unas “pastillas locas”, refiriéndose –probablemente, aunque sin alusión de marca- al Sildenafil o Viagra, que, al ser ingeridas, producen la muerte instantánea después del acto eyaculatorio. Así será cómo el mismísimo presidente de los Estados Unidos (la ficción siempre permite delirios de este calibre) envíe a Las Tortugas Pinjas hacia la Argentina para que se encarguen de tamaña situación.
Maytland, quien después de forjarse en el “cine serio” (él mismo se autodeclaró como parte del mítico Grupo Cine Liberación, un colectivo de cineastas de tendencias antiimperialistas surgidos del seno de la izquierda peronista, aunque también señaló, en una entrevista al Diario Clarín, que “estudió con Pino Solanas y Osvaldo Getino pero que no era Costa-Gavras”), a contraposición de los profesionales de los Estados Unidos, donde los directores de cine porno salen del porno, se pasó paulatinamente a ese mundo, filmó estas sutilmente coreográficas peleas apostadas en una terraza de barrio, unas actuaciones más que pésimas –en el colmo del naturalismo, y de verdad: ¡qué importan!- y sostuvo todo bajo un argumento claramente lisérgico, en su totalidad teñido del Clase Z más colorido del mundo.

las tortugas mutantes pinjas


Pornoparodia de uno de los dibujos animados más exitosos de la historia, Las Tortugas Ninjas (Teenage Mutant Ninja Turtles, 1987-1996), una de las TV series con mayor exposición de ese momento, terminó cayendo en el cliché del argentino-emula-ideas, y aprovechando, incluso, el apogeo de la reiterativa y siempre presente, aunque -vista a la distancia- circunstancial, figura del “ninja”, furor en la democratización del video hogareño y en buena parte de las producciones audiovisuales de la época.
Inmiscuida dentro del explorado sub-género porn parody –si Estados Unidos tuvo su versión de Terminator en The Penetrator (1991), de Orgie Georgie, o su Eduardo Manospenes (Edward Penishands, 1991), de Paul Norman, ¿por qué Argentina no podría hacer algo por el estilo?- y con una edición remasterizada que corresponde a sus 20 onomásticos, esta bizarra película de bajo presupuesto fue uno de los films directos al video que más vendieron en la historia de la pornografía criolla: unas 50.000 copias, cifra para nada despreciable teniendo en cuenta que Garganta Profunda (Deep Throat, 1972), por ejemplo, vendió 12.000 ejemplares en VHS para esa misma estación. De hecho, además, sumando a su merecida popularidad, hasta fue comercializada en kioskos de diarios y revistas.

las tortugas mutantes pinjas  las tortugas mutantes pinjas


A decir del crítico cinematográfico Guillermo Ravaschino, en algún número de la revista El Amante, bastante reticente para con esta obra, “Las Tortugas Pinjas cuenta con un infamante trabajo de post-sonorización. Si el mayor gancho del rubro era ofrecer imagen y voz argentina (el público de nuestras pampas no sólo aspira –por suerte- en El Lado Oscuro del Corazón), se ha despreciado esta veta con un doblaje completamente fuera de sincronismo, a cargo de locutores que, encima, aportan un tono de voz que no pega ni por asomo con los atorrantes que se ven en pantalla”.
Cuenta la leyenda, rescatada en una entrevista realizada a Victor Maytland, que para conseguir el casting de Las Tortugas Pinjas, el director habría puesto un aviso en el diario solicitando actores. Ahí se habrían presentado unos 800 hombres. Como ninguno de los seleccionados para interpretar los roles protagónicos eran actores profesionales, tuvo que sustituirse el audio en una sala de doblaje. Para acrecentar el mito, al otorgar notas, Maytland impedía que los actores hablaran dado que se especulaba con la posibilidad de que sean norteamericanos. Así, la leyenda de su rodaje fue creciendo, llegando al punto máximo con la famosa escena de la terraza: la dueña del lugar era la abuela de uno de los actores, siendo –seguramente- un poco engañada en cuanto al devenir de la película. Tal era su efusividad, que corrió por el barrio el rumor de que en su casa estaban filmando una película de “Las Tortugas Ninjas”. Las vecinas del lugar se hicieron eco de la noticia y multiplicaron las voces de la flamante noticia. En consecuencia, el cholulismo no se hizo esperar y, dicen, era común ver a los actores firmando autógrafos e incluso posando en fotos con niños incautos, previa inclusión de calzas elásticas tapando las partes más pudientes, que creían ver a sus ídolos de la tele.

victor maytland


En concreto, Las Tortugas Mutantes Pinjas es una magnífica locura que contiene en sus filas a unos improbables ninjas-terroristas, torturas poco comunes siempre vinculadas al sexo como nudo y desenlace, una reportera bastante rápida llamada –no gratuitamente- “Manuelita” y acción baratísima de lo más predecible y divertida. No faltarán escenas hardcore matizadas por el feliz y nunca tan importante auge del Video Home System. El final de la cinta es sumamente épico: después de derrotar al mal, se dará lugar a una orgía protagonizada por las cuatro Tortugas Pinjas, tres féminas terroristas y la mismísima Manuelita.
Como particularidad, aunque las “Tortugas Pinjas” son, según reza la historia, originarias de los Estados Unidos, hablan en perfecto “argentino”. Por su parte, el original grito de guerra “¡Kawabonga!” es reemplazado descaradamente por el más afín “¡Konchadunga!”. Y, sí: ¡Konchadunga!

 

 

EL ORIGEN DEL MITO, por Hernán Panessi

Escrito por Hernán Panessi    Miércoles, 25 de Abril de 2012 08:19    PDF Imprimir E-mail

Si hablamos de porno en Argentina, probablemente, el primer nombre que surgirá será el del realizador Victor Maytland. Responsable del nacimiento del cine comercial en estas tierras, Maytland –por ver luz entre la bruma, por prolífico, historia y conciencia- es una de las figuras más preciadas del porno criollo. Para empezar con estas columnas sobre el porno argentino, nada mejor que partir con un "auteur", el pionero en esto de contar el género tal y como lo conocemos por aquí.

victor maytland


“Mi nombre verdadero es Roberto Sena y Víctor Maytland es un personaje”, dijo el pionero del porno comercial en Argentina. Responsable de la primer trilogía porno criolla, aquella que comprende Las Tortugas Pinjas (1989), Los Pinjapiedras (1991) y Los Pornosinson (1992), Víctor Maytland es una de las figuras ineludibles del género, tanto en la República Argentina como –a estas alturas, tras tantos años de laboro- en todo el mundo. En televisión, trabajó en programas como Feliz Domingo y Calabromas, ambos emitidos por Canal 9. Su nombre artístico proviene del villano de Un detective suelto en Hollywood (Beverly Hills Cop, 1984) o bien de uno de los best-sellers del novelista estadounidense Lawrence Sanders, autor de la serie El Pecado Mortal. En sus comienzos, más de uno le sugirió que “no lo haga porque podría caer preso” ya que el porno era “ilegal”. Sin embargo, tiempo después, llegó a filmar unas 60 películas en un año y su filmografía alcanza, hoy, a más de 200 títulos; aunque con guión y vueltas de tuerca, unas 80. Un día, inspirado en cómo Francis Ford Coppola había hecho dos películas simultáneamente: La Ley de la Calle (Rumble Fish, 1983) y Los Marginados (The Outsiders, 1983), y a partir de una apuesta, filmó Carpas Calientes (2004) y Haciendo Dedo (2004), sin argumentos elaborados pero dos películas al fin. “Quedé de hospital”, dijo a propósito de tal experiencia. Entre sus planes iniciáticos estaba el de filmar El Chavo del Orto y Los Porno Adams y continuar, así, con aquello que lo hizo mundialmente conocido: el porn parody. Se le adjudica erróneamente la dirección de El Pitilín Colorado (1991) y la de alguna de las películas de Los Superagentes Tiburón, Delfín y Mojarrita.

las tortugas pinjas        los pinjapiedras        los pornosinson


Sobre sus comienzos, Maytland apuntó: “Recuerdo que había gente que me decía que podía ir en cana, que estaba prohibido. Entonces lo primero que hice fue hablar con un comisario de moralidad, que también era abogado, que me explicó que no pasaba nada, que si no estaba prohibida la venta no tenía porqué estar prohibida la producción. Mientras no hiciera escándalos en la vía pública, no trabajara con menores, no hubiera drogas ni situaciones violentas, no pasaba nada. Por eso a mí la cana jamás me persiguió ni me pidió plata y de hecho fueron más veces las que me ayudaron. Esto no es prostitución. Uno acá está haciendo cine pero mostrando un poco más. Sí tuve que cambiarme el nombre para protegerme. Y después, con el tiempo, el personaje devoró al hombre”.
Víctor Maytland, a la sazón, es uno de los realizadores argentinos que ponderan el guión y las historias: “En el porno existe el prejuicio de que el guión no tiene importancia. Pero no es así. Las películas que se pueden exportar, las que se venden al exterior, son las que tienen guión. Si no tienen guión, se las considera una película amateur y se las paga muy poco o no se venden. En cambio, si muestran una épica, tal como hace el porno italiano, eso tiene un valor. Yo voy tras algo así. Y la épica de nuestro país es el tango y el peronismo, por eso creo que Tango... despierta tanto interés en nuestros posibles compradores, hasta en lugares insólitos, como Polonia o Japón. Creo que esta película va a iniciar algo, tal vez algo parecido a una industrial del porno local”.

victor maytland


“Trato de poner lo que supongo que el público quiere ver” y “hago películas para el flaco que se junta con amigos a tomar cerveza, que se quieren cagar de la risa y de paso ver algo de sexo. Ven una mía y después una yankie con minas espectaculares. La mía es para romper el hielo”, así autodefine su trabajo Maytland en pos de bajar cualquier tipo de nivel de pretenciosidad en cuanto a su obra. “Decían que yo soy el Sofovich o el Tinelli del porno, y eso no me hace mella”, dijo refiriéndose a una constante en su carrera: el picaresco y su orgullo por practicarlo libremente.
Sobre su estilo como virtud, Maytland señaló que: “Si hay en una habitación dos matrimonios juntos, van a ver una de las mías, no una tan directa”. Sin embargo, sentencia que “tampoco a todo el mundo le resultan geniales mis películas”.
Apareció haciendo de un director de cine porno llamado “Charly” en el filme El Boquete (2006), dirigido por Mariano Mucci, y protagonizado por Valentina Bassi –con quien comparte escena-, Luis Ziembrowski, Mirta Wons, Sandra Smith, entre otros. Y en su momento, también, fue tentado para ser el gerente de programación del extinto Canal Afrodita, sin llegar a buen puerto.
Su primer reportaje como autor se lo otorgó al diario Crónica y el segundo, por caso, se lo dio a la revista Punto, que venía con el diario Ámbito Financiero, pero sólo para el interior, al coleccionista y co-conductor del mítico programa Filmoteca (junto con el también coleccionista Fernando Martín Peña), Fabio Manes. Allí, Maytland fue entrevistado, con su verdadero nombre, Roberto Sena, como dueño del sello distribuidor Arrakis y como su alter ego, Víctor Maytland, como director de películas pornográficas.
Actualmente, Víctor Maytland se encuentra filmando 30 Días de Sodoma, en lo que promete ser la película más epopéyica de toda su filmografía.

 

UNA EX ACTRIZ PORNO EN JUEGO DE TRONOS

Escrito por Paco Gisbert    Miércoles, 04 de Abril de 2012 11:13    PDF Imprimir E-mail

En la famosa serie televisiva Juego de tronos, el personaje de Shae, la misteriosa prostituta que aparece en los dos últimos episodios de la primera temporada y que continúa en los dos primeros de la segunda, recién estrenada, está interpretado por la actriz alemana Sibel Kekilli. Kekilli tiene una curiosa historia relacionada con su pasado en el porno.
En el Festival de Cine de Berlín de 2004, la película Contra la pared, de Fatih Akin, consiguió el Oso de Oro al mejor director y el premio de la prensa internacional. Aquel filme, un relato sobre la vida de la comunidad turca en Hamburgo, estaba protagonizado por Sibel Kekilli, una actriz alemana de origen turco descubierta por un director de casting en un centro comercial de la ciudad alemana que, para toda la prensa especializada en cine, hacía se debut en el campo del largometraje.

sibel kekilli


Unos meses después la opinión pública descubrió que, entre los redactores del diario sensacionalista Bild había un curioso personaje. O era un crítico de cine X aficionado con muchos conocimientos o era un compulsivo consumidor de porno con poco criterio. El caso es que el diario alemán desveló que aquella actriz de 24 años que había impresionado a los cinéfilos con su interpretación del personaje de Sibel en la película de Akin era la misma que, entre 2001 y 2002, había participado en una docena de películas porno con el seudónimo de Dilara.

sibel kekilli porn


Todo el mundo tiene un pasado y el de Sibel Kekilli salió a la luz a raíz de su triunfo en el cine convencional, como si la hipócrita prensa amarilla germana quisiera hacer pagar a la actriz por un éxito inesperado. Pero Kekilli reaccionó ante la ofensiva mediática con orgullo. No se arrepentía de su pasado y acusaba a la prensa sensacionalista de “violación mediática”.
Antes de convertirse en estrella del cine comercial en Contra la pared y de dar el salto a las series televisivas de éxito con Juego de tronos, Sibel Kekilli trabajó para las principales productoras de cine alemán (Magma, Videorama,  Imperial, Multi-Media-Verlag) en una serie de filmes que incluían escenas de sexo explícito. Este vídeo queda como testimonio de ese pasado de Kekilli que los medios intentaron magnificar para perjudicar a la actriz.


Actualizado ( Miércoles, 04 de Abril de 2012 11:36 )
 

BLOODY MÁLAGA

Escrito por Paco Gisbert    Viernes, 16 de Marzo de 2012 13:31    PDF Imprimir E-mail

En 1970, en el ocaso del régimen franquista, el director de cine porno Lasse Braun viajó a España para rodar un cortometraje de la serie Top secret, protagonizada por la agente secreto X-69 en su lucha contra el malvado doctor Wu. El "loop", probablemente el primero rodado en España por un profesional del cine X desde los tiempos de Alfonso XIII, se filmó en Málaga y la Costa del Sol.


El cortometraje, de poco menos de siete minutos de duración, se titulaba Bloody Málaga y formaba parte de una trilogía que incluye también otras dos cintas: Orgie in Rome y Dr. Wu, filmadas en Roma y en Dinamarca, el país en el que vivía en aquellos tiempos el apátrida pionero del porno europeo. Lasse Braun, director y protagonista de la película, rodó Bloody Málaga en la capital andaluza y sus alrededores con una cámara de 8 milímetros, media docena de actores y varias localizaciones exteriores. Pese a que el filme es mudo, su argumento es relativamente fácil de comprender: en la azotea de una casa junto al mar, los guardaespaldas del Dr. Wu son tentados por una jovencita que acaba practicando el sexo con ellos en un trío que se convertirá en cuarteto cuando los sicarios de Wu apuntan a la orgía a X-69, la bella espía que tienen retenida; al rescate acudirá uno de los colaboradores de la espía, quien descubre al doctor Wu entre los espectadores de una corrida de toros que tiene lugar en la Plaza de la Malagueta y sigue al maléfico criminal hasta su guarida, donde rescatará a ambas mujeres de las garras de sus raptores.
Más allá de su calidad, pobre, con una trama esquemática, efectos especiales de broma y elementos folclóricos,  Bloody Málaga se ha convertido en un testimonio impagable de la prehistoria del cine X, cuando los "loops" tenían una factura artesanal, y atesora el valor de haber sido rodada en nuestro país en una época en la que filmar porno en España podía acarrear una larga condena en la cárcel en el caso de ser descubierto por las autoridades franquistas.

Aquí tenéis el corto en su totalidad:



 

LAS SEÑORITAS HACEN AUTOSTOP

Escrito por Paco Gisbert    Lunes, 27 de Febrero de 2012 15:42    PDF Imprimir E-mail

El cortometraje pornográfico más antiguo que se conserva data aproximadamente de 1915, una época de esplendor del cine sicalíptico orientado a su exhibición en burdeles de lujo, mansiones de adinerados burgueses y fiestas exclusivas de potentados. Se llama A Free Ride y, extrañamente, incluye títulos de crédito, aunque estos parezcan una broma: está dirigido por Will B. Hard (literalmente “será duro”) y A. Wise Guy (“un tipo listo”).

a free ride

Aquí tenéis el corto en su totalidad, en el que se puede apreciar que, en aquellos tiempos, la concepción del cine porno era bastante diferente a la que tenemos casi un siglo después.

 

Actualizado ( Lunes, 27 de Febrero de 2012 16:26 )
 


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