LA MUERTE DEL GUIONISTA

Escrito por Paco Gisbert    Lunes, 27 de Diciembre de 2010 19:10    PDF Imprimir E-mail

No puede decirse que el año que se nos va esta semana haya sido el mejor de la historia para el porno. 2010 ha sido el año de la defunción casi definitiva del cine porno en nuestro país, entendiendo como cine porno aquel que conserva ciertos valores cinematográficos, pese a que el porno a secas, aquel que sólo reproduce actos sexuales, parece haber remontado un poco el vuelo en las plataformas de internet. Pero, además, 2010 ha sido el año en que mayor número de leyendas del cine X nos han dejado. Hasta cinco personajes capitales para entender la historia del cine para adultos se marcharon este año: Jamie Gillis, John Leslie, Juliet Anderson y Erica Boyer, a los que hay que añadir a Jean Rollin, fallecido el pasado 15 de diciembre a los 72 años de edad.

La desaparición de Rollin ha sido la menos difundida en los medios de comunicación. No porque Rollin no fuera un personaje conocido, sino porque lo que representaba su figura en el porno contemporáneo había muerto muchos años atrás. Jean Rollin, nacido en Neully-sur-Seine en 1938, fue uno de esos personajes que comprendió enseguida que el porno era una manifestación más del cine de bajo presupuesto, probablemente la que más posibilidades creativas ofrecía. Contaba que vio su primer filme a los cinco años y que entonces decidió cuál era su vocación. Con trece, cuando su madre le regaló una máquina de escribir, se puso a escribir historias y guiones. A los veinte dirigió la primera película de una carrera como cineasta, guionista y escritor que duró más de medio siglo.
Fue un pionero en el cine de vampiros de serie B en Francia, en los tiempos en los que el panorama cinematográfico francés se debatía entre los defensores de la vieja guardia encarnada por Carné o Renoir y la nueva ola transgresiva en la que navegaban los Godard o Truffaut. Eso fue a finales de los años sesenta, cuando películas como “Le Viol du Vampire”, “La Vampire Nue” o “Le Frisson des Vampires” se convirtieron el filmes de culto gracias a su combinación de terror y erotismo. Pero Rollin, que era autor de los guiones de sus propias películas, no desaprovechó, en aquellos tiempos, la eclosión del cine X en Francia y, como harían después Jesús Franco o Joe D'Amato, dio el salto al porno. En la edad de oro del cine X francés, Jean Rollin fue un activo cineasta y un guionista de prestigio, autor de filmes como “Lévres de sang” o “Joussances et sumission”.
Cuando el porno francés entró en decadencia, a mediados de la década de los ochenta, Rollin siguió por los derroteros del cine que siempre había amado, el de terror. Pero nunca abandonó su relación con aquellos con los que había trabajado en los años de gloria del cine X francés. Así, en 1994, Marc Dorcel lo llamó para que escribiera el guión de la primera película que el productor parisino iba a realizar tras la muerte de quien, durante años, había sido su inseparable compañero de trabajo en el porno francés, Michel Ricaud. Rollin aceptó y pergeñó una historia de amores diferidos y fantasmas del pasado titulada “El perfume de Mathilde”, su testamento cinematográfico en el porno y una de las obras más interesantes del cine X galo en los últimos 20 años.
 
el perfume de matilde
 
Para entonces, la figura del guionista de películas porno ya comenzaba a ser una especie en vías de extinción. Cuando el pasado día 15 de diciembre Jean Rollin dejó este mundo, el guionista de películas X ya era un cadáver exquisito que ni siquiera se contemplaba en la producción de un filme para adultos. La muerte física de Rollin, uno de los grandes autores del porno europeo, es reciente. La de lo que significa su profesión sucedió hace mucho tiempo.
 
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