MONA, LA PIONERA

1970 fue el año decisivo para la evolución del porno moderno. Hasta esa fecha, la producción de cine orientado al público adulto era ingente, pero, como sucede ahora, se basaba en películas pequeñas, de poco más de diez o quince minutos de duración, que reproducían una pequeña anécdota argumental y una escena de sexo. Estos “loops” se distribuían en las salas especiales que había repartidas por todos los Estados Unidos, como una especie de festival de cortometrajes sicalípticos que tenían su propio circuito de exhibición y su público fiel.

En 1970 la cosa cambió. A Bill Osco, un joven de 21 años que provenía de los ambientes “underground” de la Costa Oeste, los mismos que frecuentaban los hermanos Mitchell, se le ocurrió que, con no mucho dinero, se podía hacer un largometraje para que pudiera proyectarse en las salas comerciales y, de esa manera, sacar al porno de las catacumbas de los cines especializados en las que estaba recluido. Osco, apodado “el rey niño”, era un tipo emprendedor y tenía buenos amigos. Dos de ellos, Howard Ziehm y Michael Benveniste, compartían con el joven prodigio su afición al cine subido de tono, como más tarde demostrarían en sus versiones eróticas de “Flash Gordon” y “Alicia en el País de las Maravillas”. Los tres decidieron llevar a cabo de reto de filmar el primer largometraje concebido como tal (hasta entonces, el sexo explícito se introducía con posterioridad, en forma de insertos, en las películas rodadas sin escenas evidentes) de la historia del cine. En un fin de semana, y con un presupuesto de 7.000 dólares, rodaron “Mona, la virgen ninfómana” en Los Ángeles con un elenco compuesto por algunos de los actores habituales en los “loops” de la época.
 
 “Mona, la virgen ninfómana” anticipa algunos de los tópicos argumentales de la edad de oro del género, que tendría el honor de inaugurar. Cuenta la historia de una joven que está a punto de casarse con su novio pero que desea llegar virgen al sagrado vínculo matrimonial, a causa de una promesa que le hizo a su madre. Sin embargo, su virginidad no va unida al celibato, ya que Mona, desde su temprana iniciación, es una ferviente practicante del sexo oral, ya sea con su prometido, en un bucólico paisaje, con un desconocido en plena calle o con el espectador de una película, en una sala de cine.
 
Rodado en 16 milímetros y con una fotografía en blanco y negro, el primer largometraje de la historia del porno no posee grandes cualidades artísticas, más allá del mero entretenimiento. Su carácter transgresor (pone en tela de juicio la estupidez del valor de la virginidad femenina y destroza algunos de los más férreos tabúes de la sociedad occidental) y su importancia histórica, como primera piedra en el nacimiento de un nuevo tipo de cine con sexo explícito, la convierten, 40 años después de su creación, un documento de incalculable valor para comprender la prehistoria del cine X.
 
 
La película se estrenó el 6 de agosto de 1970 en algunas salas de San Francisco y, el 19 de enero del año siguiente, en Nueva York, donde existía una floreciente industria, a lo largo de la calle 42, de filmación de “loops” pornográficos. En cinco años, “Mona, la virgen ninfómana” recaudó más de dos millones de dólares pero, sobre todo, puso el embrión para que el porno diera el salto del corto al largo, un hecho que, sólo un año más tarde con “Garganta profunda”, abriría los ojos a la sociedad norteamericana para entender que el cine porno también existía.
        
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  • Belinda dice:

    Desearte lo mejor ,eres y serás siempre una persona muy especial para mí,como evita , orgullosa de

  • gia itzel xxx dice:

    Me encantan las transexuales, y pienso que cada vez es un genero que gana más seguidores

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