MÚSICA PARA FOLLAR

En abril de 1973, un mes después del estreno de “El diablo en la señorita Jones”, salió  a la venta en los Estados Unidos el disco de vinilo que contenía la banda sonora original de la película de Gerard Damiano. Este hecho puede parecer insólito desde la perspectiva del espectador actual, aunque la edición en disco de la música de películas X era un hecho habitual en los primeros años de andadura del cine porno en la legalidad. Y la banda sonora compuesta por Alden Shuman, el músico de cabecera en los filmes del director neoyorquino, es un ejemplo de buen gusto que se podía disfrutar con independencia del carácter erótico de la cinta. De hecho, la música compuesta por Shuman para el viaje infernal de la señorita Jones sirvió durante algunos meses, como fondo musical para un espectáculo que se oficiaba en un cine para adultos de San Francisco. Antes de la proyección, Georgina Spelvin, la protagonista del filme, hacía un estriptis ante los aficionados que se habían congregado para ver la película. Tras su espectáculo y la exhibición de la película, Spelvin firmaba autógrafos y se hacía fotografías con los aficionados que habían acudido a ver el filme.

Con el paso de los años, el cine X fue perdiendo la mayoría de sus elementos cinematográficos. Primero fue el guión, inservible escrito que daba sentido a lo que se filmaba y que pasó a convertirse en una rara avis en la concepción de las películas. Más tarde le tocó el turno al montaje o la fotografía, que no servían sino para molestar de lo que los pornógrafos pensaban que interesaba en exclusiva al espectador: el sexo. Y, por último, las películas eliminaron la música como elemento dramático, ya que lo más importante era escuchar los jadeos fingidos de las actrices y no una sintonía de hilo musical que impedía saber si la actriz de turno gritaba, jadeaba o insultaba. El porno, con la pérdida de esos cuatro elementos, se redujo al grado cero en el que, salvo excepciones, se encuentra en la actualidad. Lo menos parecido al cine.

La vida privada de Helena Brasal

Una de las excepciones a esa corriente generalizada que reduce el porno al sexo filmado es el cine que realiza Roberto Valtueña. Sabemos que el director catalán privilegia los guiones por encima de cualquier otro elemento de sus películas, que apuesta por un cine con buena fotografía y que da una importancia capital al montaje a la hora de ordenar lo que filma para darle tono narrativo. Hace unos días, Valtueña anunció que su película “La vida privada de Helena Brasal” contará con la colaboración del reconocido disc-jockey DJ Kun como compositor de la banda sonora original de la cinta. DJ Kun será también el autor del tema central del filme, que servirá como lanzamiento del primer sencillo del nuevo trabajo discográfico del músico.

La vida privada de Helena Brasal

Probablemente la iniciativa de Valtueña no deje de ser un oasis en el panorama del porno actual, en el que la música no cuenta para aquellos que realizan películas pornográficas. En caso contrario, engrosaría la insigne lista de compositores de música para porno que tan bien ha glosado el blog Vicisitud y sordidez en un excelente artículo (http://vicisitudysordidez.blogspot.com/2009/11/los-grandes-compositores-de-musica.html).

La vida privada de Helena Brasal

Fotos: Productora Roberto Valtueña

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  • Jose dice:

    Uffff que bien se la villa por el culo ala super heroína usss que gusto

  • Belinda dice:

    Desearte lo mejor ,eres y serás siempre una persona muy especial para mí,como evita , orgullosa de

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