jose maria ponce

REFLEXIONES SOBRE EL PORNO DE AYER Y DE HOY

La degradación artística y creativa que sufre el cine porno no obedece sólo a la exagerada masificación y la consiguiente reducción de presupuestos, la piratería o la competencia del Internet gratuito. Hay otros argumentos, de carácter técnico y humano, que invitan a una reflexión. Me explico:

En sus comienzos, en el periodo de los clásicos del género, el porno se rodaba en celuloide. El elevado precio de la película virgen, los altos costes de laboratorio, la complejidad de las cámaras y del resto del equipo técnico, obligaban a realizar una cuidada planificación y a trabajar con profesionales razonablemente cualificados. El resultado salta a la vista. A pesar de tratarse de un género escaso en medios económicos, durante ese periodo se realizaron la mayoría de las consideradas obras maestras del porno. Los directores, dirigían, y el cine X era cine.
La llegada del vídeo eliminó muchos problemas técnicos y abarató notablemente los costes de producción, pero la distancia abismal entre los formatos domésticos y profesionales, obligaba a recurrir a un equipo bien preparado técnicamente y a una producción, mínima en muchas ocasiones, pero todavía dentro de esquemas cinematográficos. Manejar una Betacam no está al alcance de cualquiera y el simple hecho de grabar en ese formato condicionaba otros aspectos como la iluminación y el sonido, lo que obligaba a disponer de un personal preparado. A pesar del cambio de soporte se seguían respetando conceptos de producción y reglas de narración. No en vano, grabados en formato vídeo se encuentran clásicos del cine para adultos que no desmerecen de sus equivalentes sobre celuloide. En nuestro país, la llegada al género de una serie de jóvenes directores técnicamente bien preparados y con nuevas ideas, aportó frescura, imaginación y creatividad al género, todo ello sin renunciar a ninguna de las claves fundamentales del cine X, dando lugar a un periodo unánimemente reconocido como el más fructífero y creativo del porno español.
 
jose maria ponce
 
Durante esta época, principalmente en los noventa, aparece como subgénero el llamado porno amateur, un territorio creativo bien explorado por franceses y americanos, pero que nunca llegó a arraigar en nuestro país, y que, en líneas generales, estaba muy alejado de los hallazgos artísticos y la calidad formal de los productos de factura profesional. El porno amateur, rodado con cámaras domésticas y actores aficionados, tenía su morbo, lo que disculpaba en parte sus muchas deficiencias. Cuando la industria empezó a falsearlo la cosa perdió gracia y ganó en patetismo. Pero, eso sí, sentó las bases de lo que más adelante se llamaría gonzo.
 
Los vertiginosos avances producidos en el campo de las nuevas tecnologías, la aparición de cámaras de vídeo de altas prestaciones y bajo precio y los nuevos y sencillos programas informáticos de edición han democratizado la dirección de películas hasta extremos increíbles. Hoy día, cualquier tonto con una cámara y un ordenador se autoproclama director.
Como siempre, una buena parte de culpa hay que cargarla en la cuenta de las empresas de producción. Fueron sus directivos los que decidieron prescindir de la figura del director. Y de ahí a elevar a los actores a la categoría de director había un paso que no tardaron en dar. Dos por el precio de uno. Y además con el añadido del tirón mediático que ya empezaban a tener alguna de nuestras estrellas. Sin embargo, los actores, más allá de unas irrefrenables ganas de follar, no disponían ni del bagaje técnico necesario, ni de las ambiciones artísticas correspondientes. Peor aún, a partir de ese momento, el discurso reivindicativo de un porno como género cinematográfico -que se venía defendiendo desde diferentes sectores- queda diluido en uno mucho más plano y simplista en el que se reivindica la falta de técnica y en el que lo importante no es el cine, sino el sexo. Y si el sexo es duro, fuerte, violento incluso, da igual que esté fuera de foco. La gente que ve porno, sólo quiere porno y nada más que porno, viene a ser el nuevo mensaje. Exactamente el tipo de comunicación que justifica la ausencia de ideas y la precariedad artística.
 
jose maria ponce
 
Actualmente, salvo Roberto Valtueña, no quedan directores en activo. La desaparición de esa figura imprescindible ha condicionado la calidad y el prestigio de un género en vías de desaparecer, si no ha desaparecido ya. Queda, eso sí, el porno a secas, la sucesión de escenas parecidas, cuando no iguales, los castings baratos, los famosillos de tres al cuarto metidos a semental de opereta, la reiteración de lo mil veces visto. Sin morbo, sin gracia, sin estética, sin nada que recuerde vagamente que el origen de todo esto está en el cine.
Tengo que reconocer que no soy optimista en cuanto al futuro del cine porno. Los síntomas que se detectan hablan de empeoramiento y ni siquiera los esfuerzos que se hacen desde el posporno o el alt-porn parecen poder salvarlo. Pero la regeneración del género debería pasar por un regreso a sus orígenes, por un retorno a conceptos en los que el sexo sea un elemento más, pero no el único, por una recuperación de los valores de profesionalidad y seriedad que tanto se echan en falta hoy y, desde luego, por la rehabilitación de la figura del director.
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  • Belinda dice:

    Desearte lo mejor ,eres y serás siempre una persona muy especial para mí,como evita , orgullosa de

  • gia itzel xxx dice:

    Me encantan las transexuales, y pienso que cada vez es un genero que gana más seguidores

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